la politica esta de moda

About fashion, politics & more contador de visitas
contador de visitas

Kids

Vaya por delante una nota aclaratoria para lectores sensibles que todavía sigan este blog. Todas las confesiones religiosas me merecen el mismo poco respeto, así que no le tengo mania especial a los judíos ortodoxos, no más que a cualquier otra persona que se disfrace en su vida ordinaria, ya sea como monja, como rabino o hare crishna.

El look preppy de las judías ortodoxas en Brooklyn me ha robado el corazón. Esas medias melenas con brushing perfecto, adornadas con diademas dignas de Blair Waldorf. Más tarde he descubierto que son pelucas de pelo kosher, preferiblemente de chicas de Europa del este que tienen el cabello más fino y sedoso. Mujeres gentiles del mundo, los champús con parabenos son el demonio, recordarlo o arderéis en el infierno de las puntas abiertas.

Faldas estilo midi en negro, twin sets de punto fino a conjunto y lo mejor, las clásicas gabardinas al más puro estilo Burberry en negro también. Que el negro nunca pasa de moda lo saben bien, llevan 200 años vistiendo igual y siempre estupendas oye. El look se completa con una piel blanca finísima propia de los veintipocos, porque eso si las jewish girls siguen a rajatabla el precepto de que una novia vieja no mola, así que se casan super jovencitas y consagran su vida a parir.

La tasa de natalidad en la comunidad de los judíos ortodoxos en NY es la más alta de todos los subgrupos judíos del país, esto lo dicen las estadísticas y os lo digo yo, que por la calle del barrio judío tienes que ir sorteando a niños con tirabuzones y niñas vestidas al más puro estilo barrio de salamanca. 

Parece algo así como una piscifactoría de fanáticos religiosos y da miedo. Las fuerzas ultraconservadoras y las confesiones religiosas más zumbadas se han puesto un objetivo claro, parir cuantos más niños mejor para dominar el mundo.  Procrear soldados para una futura guerra santa, para ocupar gobiernos y consejos directivos. Si sólo se promueve el laicismo en la esfera pública ellos se radicalizan de puertas para adentro.

Dios me libre de decir que el laicismo debería ir mucho más allá, que se debería proteger a los menores de abusos emocionales como privarles de etapas en su desarrollo normal, como atemorizarlos con historias de infiernos y castigos eternos, abusos como rechazar sus valores infantiles y aislarlos de la comunidad y de la realidad.

Dios me libre de que alguien de aduanas lea este post porque puedo acabar en Alcatraz.

Morir matando

Hay una regla fashionista que nunca falla. En caso de duda, siempre, vestido negro.  Nunca hay suficientes LBD (*little black dress ¿pero de verdad, en que mundo vivís?) en tu fondo de armario. Son más seguros que unas preferentes y se pueden rentabilizar más que los bonos del estado. ¿Cita? Vestido negro ¿Boda? vestido negro. Quien os diga que el negro no es adecuado para una boda seguramente aparecerá con un palabra de honor y un chal de organza sobre los hombros, it’s up tu you a quien hacer caso. ¿Funeral? Vestido negro. Por supuesto, que se haya muerto alguien no es razón suficiente para descuidar tu outfit, eso es de ser vaga no sensible.

A raíz de los altercados de la pasada huelga general, hay voces que “viviendo al límite” se han atrevido a denunciar que la verdadera violencia la ejerce el gobierno con esta reforma laboral, no los manifestantes pirómanos. Tienen toda la razón del mundo, pero todavía son ideas que se dicen con la boca pequeña, no vaya a ser que alguien puede pensar que se alenta a los violentos. Pero que puedes esperar de una sociedad que se preocupa más por los muertos que por los vivos.

El estilo de culto a la muerte que a día de hoy todavía impera es el ideado en el Egipto de los faraones. Debe ser una de las modas absurdas, tanto como los calentadores fuera del gimnasio, que más ha resistido el envite del tiempo. Resumiendo, va de que después de esta vida terrenal hay otra más guay y hay que irse en una buena caja, y la gente que te quiere llora porque ya no estás, pero mantiene la esperanza de verte en el más allá. ¿Dicho así suena tonto eh?

Pues a la gente le encanta toda esta parafernalia. Vamos tanto, que si le dices a alguien que tu prefieres que el estado se encargue de tu cuerpo, te donen a la ciencia, te quemen y te tiren a la basura o te tiren a un hoyo, te miran como a una loca. Evidentemente es mucho más cuerdo alquilar un nicho, pagar en concesión administrativa durante 50 años, poner fotos de tu familia muerta a la vista de todo el mundo en marcos de los 20 duros y gastarte dinero en ramos de flores que quintuplican su precio el día 1 de noviembre. Y todo para acabar con una pegatina en la lápida de tu familia donde el ayuntamiento amenaza con desahuciarte.

Porque sí, los pobres siguen siendo pobres hasta después de muertos. Solo hay que darse una vuelta por cualquier cementerio y ver los mausoleos con apellidos rimbombantes, con guiones que los separan o ies latinas que los unen. Y luego los nichos de cuarta fila llenos de Garcías y López, de fotos ochentenas con fechas que señalan jóvenes muertos por la droga. Los que vivieron hacinados en pisos de 40 metros, mueren apiñados en cajas compartidas.

Cuando la gente deje de pensar que los sacrificios de esta vida se verán recompensados en la siguiente, cuando tomen consciencia de que hay unos pocos que viven y mueren bien a su costa, se empezarán a rebelar contra las desigualdades. 

No es amor es obsesion

A los no iniciados, aunque espero que con este blog ya hayáis aprendido algo, Vogue Italia no solo marca tendencia fashionista sino que de manera muy sutil también le gusta meterse en fregaos políticos. Fenómeno curioso que se extiende a otras publicaciones italianas a priori de puro entretenimiento, como el Vanity Fair, que después meten una caña de espanto. Lógico, Italia, aunque ahora pase horas bajas, ha sido un gran país, copión pero grande, y es inherente a la vida de sus ciudadanos la participación en la vida pública.

En la editorial del mes de marzo de la publicación, de nuevo, Steven Meissel ha hecho de las suyas. Pero no es casualidad que l’enfant terrible de la fotografía últimamente  siempre esté ahí, sin duda es una apuesta de la editora jefa Franca Sozzani que ha decidido remover el panorama fashio-politico. Ya que en Italia parece que hay más gente preocupada por la moda que por la deriva de su país, pues habrá pensado, empecemos por ahí.

La editorial en cuestión, transforma a las modelos en killacas, o como lo definen ellos en Walmart people, aka chonis de Carrefour. Chicas guapísimas con estilismos imposibles a la vez que sexys, comiendo comida basura, enganchadas a sus teléfonos tuneados, mamas súper jóvenes, descaradas, soberbias, agresivas a la vez que vulnerables. Para mi un retrato, artístico sin duda, pero fiel de la realidad. Del atractivo que emanan este tipo de chicas siempre acompañado de la mirada desdeñosa de los que se creen que han dado el salto de clase.

Como siempre que se hace algo un poquito fuera de lo convencional, ya se han alzado voces (los cansinos) que acusan a la campaña de cosas tan absurdas como racismo. ¿Racismo? Si son todas blancas…¿Porque le llamáis racismo cuando queréis decir clasismo? Osea, es cool decir que el racismo en plan xenófobo es malo, esta out y por tanto hay que denunciarlo pero ¿y el racismo de clase? ¿Eso os gusta eh perros?

Estas chicas que se matan a trabajar en un super por una miseria, a las que les gusta arreglarse, a su manera sí, pero arreglarse, que tienen críos jóvenes y los llevan con brío a la cadera y no con carritos de mil euros. Éstas son objeto de la mofa. Como ha dicho la jefa del Vogue quien piensa así, está de psiquiátrico.

La demonización de la clase obrera (Chavs, de Owen Jones) no es un fenómeno nuevo, pero lo lógico es que el dedo acusador lo esgriman los conservadores de clase media-alta, no la propia clase trabajadora. El problema de este país no es que haya parados, es que parece que no hay trabajadores.


Mas dias que panes

Proxima estación Louis Vuitton, otoño 2012, conduce Marc Jacobs. La maison del logo omnipresente presentó ayer en parís la última colección del diseñador. Inspirada en las damas de principios de siglo, las viajantes del Orient Express y del Titanic, Jacobs volvió a dejar sin habla al auditorio. Las modelos envueltas en un aura de poder aristocrático iban acompañadas de sus porteadores de equipaje, pequeñitos pero fuertes, acarreando sus maletas.

Mucho han cambiado las mujeres desde el siglo pasado, bueno algunas. Las ricas siguen siendo ricas, siguen teniendo a alguien que les lleve las maletas, les cuide los niños y les limpie la casa. Del trabajo no hablo, porque desengañaos nadie se hace rico trabajando, así que con ellas no tocan estos temas. Las mujeres trabajadoras en cambio, se han esforzado muchísimo durante el ultimo siglo. Han luchado por salir de su cocina, por conseguir el voto, por ser independientes de los hombres de su entorno, por defender su derecho a la maternidad y por tantas otras cosas que un día se queda corto para reivindicarlas. ¿Sabéis que el día 7 de marzo es el día del hincha del Racing y mañana 9 de marzo es el día de la tortilla? No te digo na y te lo digo to.

Pero sin duda este año quienes más han ayudado a la reivindicación feminista han sido Gallardon y Esperanza. Desde aquí les quiero felicitar porque dicen lo que piensan sin tapujos. Vuestros militantes deben estar orgullosos porque ellos si saben lo que compran cuando van a votar. Compran facha y tienen carnaza de primera calidad, solomillito de derechas.

Por otro lado también les quiero dar las gracias por sus declaraciones de los últimos días. Con ellas nos habéis ayudado a callar muchas bocas pseudoprogres, pseudo de izquierdas, pseudo feministas, como las queráis llamar, que cuando llegan estos días siempre te sueltan un: “El 1 de mayo debería ser el día de todos y no hacer uno especial” “¿Porque no hay un día del hombre trabajador también?” “Este día esta desfasado, todos somos iguales” “Yo no creo en las cuotas, que manden los que más valen”.

A mi las pamplinas de Gallardon y Esperanza no me enervan, me preocupan porque están en el poder y pueden (y lo estan haciendo) virar este país a la deriva en lo que a políticas feministas se refiere. Lo que me mosquea y me saca de mis casillas es que la reivindicación feminista sea mirada con recelo, con una media sonrisa y con cierta condescendencia entre muchos que leen el Público, colaboran con la causa palestina  y pintan la habitación del bebe en amarillo para que no sea sexista.

Politica Bondage

Nunca pensé que diría esto pero allá va: hay un estilismo de la choni Irina Shyack que no me puedo quitar de la cabeza. Concretamente el cinturón que llevó a un partido de los Knicks hace unas semanas. Es de esas prendas que recibes con un gran “antesmuerta” pero que luego maduras y se convierten en un “lonecesitocomoelairequerespiro”. Se trata de un cinturón de cuero de inspiración bondage (hablando claro, de oso total) atado debajo del pecho, al cuello y cruzado por la espalda. Encuentro que es una revisión del cinturón de castidad de lo más cool.

La moda se inspira constantemente en el sexo, podemos encontrar diseñadores marcadamente sexys como Versace o D&G y otros ( que en la mayor parte de sus colecciones) juegan más con un look cercano a la castidad como Clhoé o Celine.

En épocas de crisis donde la austeridad llega a los limites más insospechados, la castidad también es tendencia. Ayer saltaba la noticia que la asociación “Madrid educa en libertad” ha conseguido convencer a la consejería de educación de la comunidad de Madrid para que colabore activamente en su cruzada por la castidad. Se va a exigir a los padres la conformidad expresa para recibir  información de la campaña “Xmil motivos”, campaña que se propone fomentar la salud sexual y prevenir el contagio del sida entre los alumnos de 3º y 4º de ESO. La asociación argumenta que estas actividades se inmiscuyen en la educación moral de los menores y que por tanto la decisión de la consejería supone una victoria de la libertad frente al adoctrinamiento educativo.

Estas noticias me provocan rimiedo, mi cerebro es incapaz de detectarlas como reales y enseguida las pone en el cajón de la comedia pero cuando tomo consciencia de que va enserio me recorre un escalofrío que ni American Horror Story. Pero me gustan, estas noticias me ponen. Es un tipo de política bondage que me asusta pero me excita intelectualmente. Pensar que hay gente tan zumbada me acelera el pulso y me dispara la adrenalina para seguir adelante combatiendo la estupidez y el dogmatismo religioso.

Se abre, de nuevo ante nosotros, una época oscura. Donde los conceptos de moralidad, libertad y derechos se hacen fuertes en manos nudosas y blandas como las de los sacerdotes. Donde los de siempre se ponen la máscara y empuñan el látigo mientras nosotros nos dejamos apretar el collar y ponemos el culo. Llega el momento de dejar el rol sumiso y convertirse en una dominatrix. Preparaos porque los cilicios os van a parecer medias de seda cuando hayamos acabado con vosotros.

Cuatro bodas y un Funeral

Tener estilo, ir a la moda, ser elegante, vestir con clase, llevar las cosas con gracia; no es tarea fácil. Sólo un cúmulo de diversos factores alineados cual carta astral darán con el resultado perfecto. Las diferentes variantes pueden hacer que el resultado sea más o menos digno, en una escala que va de Helena Bonham Carter a Diane Kruger.

Una de las decisiones más difíciles, pero sin duda donde reside la clave del éxito, está en la de arriesgar o no arriesgar. Evidentemente un buen vestido negro te sirve para una fiesta o un funeral. Con él irás siempre impecable pero difícilmente conseguirás ser el centro de atención. Vale que en un funeral destacar no es lo que se busca pero ¿A quien le importa el muerto?

Cuando vas de shopping siempre te asalta el mismo dilema: ¿compro básicos o esos zapatos que “nuncamevoyaponer” porque son imposibles de llevar pero son monísimos? Pues si a ti te hace feliz cómprate los zapatos mujer. Son esas decisiones a todas luces irracionales pero que te proporcionan satisfacción, pues hazlo no lo pienses más.

Otro ejemplo son los desfiles de alta costura, evidentemente la mayoría de cosas que vemos ahí no se pueden llevar por la calle. Pero marcan tendencia, abren caminos a la imaginación y a la industria zarera que tarde o temprano incorporará esos nuevos estilos y a nosotros nos parecerá lo más natural del mundo.

Algo parecido ocurre a la hora de buscar a alguien que te represente políticamente. Hace un ratito, tras un eterno conclave amenizado a golpe de twitter, se ha escogido nuevo secretario general del PSOE, Alfredo Perez Rubalcaba. Y no está mal, nada mal, es un candidato con un buen patrón: clásico, elegante, sobrio y discreto. Es un candidato que hace su función, te salvará seguro de hacer el ridículo en cualquier sarao. Pero las cabezas no se girarán a su paso cuando irrumpa en una sala.

Carme Chacón era la otra candidata a la secretaría general. Tras unos ajustados resultados le ha tocado jugar el papel resignado del perdedor dentro de su propio partido. Yo me he quedado con ganas de escuchar el discurso que se había preparado por si resultaba vencedora. A bien seguro que es un discurso que me hubiera emocionado y en algún momento me hubiera dado vergüenza ajena, algo así como imaginarme a mi misma con unos shorts dorados de American Appareal. Me he quedado con las ganas de que el PSOE se tomara un champan rosado, se liara la manta a la cabeza y escogiera a Chacon como primera secretaria. A todas luces la opción más arriesgada pero quien sabe si a la larga, la más acertada de la fiesta.

El traje nuevo del Emperador

Encontrame yo ayer en una pasarela de nuevos diseñadores, de cuyo nombre no quiero acordarme, e invadiome una sensación de soledad indescriptible. Parecía que era la única que veía lo que en realidad estaba ocurriendo. La única a la que se le escapaba la risa a cada modelo nuevo que nos presentaban. La colección, deduzco, inspirada en las campesinas de los gulags rusos entre enero del 32 y mediados de mayo del 35, nos presentaba una serie de patrones horrendos y por supuesto imponibles. Que sea feo no quiere decir que sea novedoso, arriesgado, o rompedor. Lo que es feo es feo, sea nuevo o viejo.

Mirabas el resto de caras de el front row y las veías atentas, tomando apuntes, y no parecía que escribieran “esto es un puto timo”. Cuchicheaban los unos con los otros y asentían con la cabeza dando su aprobación. Parecían la corte de Luis XV al paso de su carroza, pero con sneakers de Isabel Marant y y rayban redondas.

Una sensación parecida es la que hemos tenido muchos tras la sentencia que absuelve a Francisco Camps. Una sensación de irrealidad, de paranoia colectiva de la que no participamos, del absurdo más camusiano. Es evidente que la corrupción esta arraigada en la comunidad valenciana tras años y años de gobierno popular. El triunvirato Camps, Rita y Fabra han hecho y deshecho a su antojo en la zona. Lo sabemos los de izquierdas, lo saben los de derechas, lo sabe el jurado popular y los jueces, lo sabe hasta la madre que parió a Camps. ¿Entonces porque todo el mundo hace como si no hubiera ocurrido?

 En el desfile de ayer, como en el juicio de los trajes, así al igual que en el cuento; la mayoría de observadores del desfile decidió de común acuerdo compartir la ignorancia colectiva de un hecho obvio, aun cuando individualmente puede que reconozcan lo absurdo de la situación. 

Ay, que me lo quitan de las manos

Las rebajas son el momento perfecto para poner a punto tu fondo de armario sin vaciar, del todo, tu cuenta corriente.

Pero ser un buen rebajista no es fácil. Tienes que ser de espíritu noble, no sucumbir a las tentaciones superfluas y a las prendas mal cortadas. Perseguir tu objetivo cueste lo que cueste. Soportar madrugones, dependientas quemadas y publicidades engañosas. No puedes caer en la trampa mortal del Primark o el HyM, donde los cantos de sirena de sus precios absurdamente baratos te intentaran seducir.

Ser rebajista no es un camino fácil y militante con un congreso en ciernes tampoco. El mercado de los candidatos (y no me refiero en exclusiva al próximo congreso del PSOE, que si quisiera lo haría, pero no es el caso) está cada vez más saldoso.

Candidatos muchas veces de segunda mano, lo que inevitablemente te lleva  a pensar: si alguien algun un día lo tuvo y decidió deshacerse de él ¿por qué me lo debería llevar yo? Porque es barato, vaya en la metáfora que nos ocupa, porque es fácil. No hay que pensar demasiado, no hay que buscar y rebuscar entre la militancia y los cuadros del partido. Probarse candidatos una y otra vez hasta dar con aquella que te encaja como un guante, con aquel que te hace vibrar y sentirte poderosa y sexy cuando te lo pones.

Utilizar las rebajas para comprar básicos es de losers. Si vas a ir a la guerra para acabar comprando una camiseta blanca, unas victoria y un little black dress eres un cobarde. En las rebajas, como en los congresos, hay que arriesgar, sino acabarás siendo un “sin pena ni gloria” que pasará desapercibido.

Las asociaciones de consumidores recomiendan reclamar cuando en rebajas te ofrecen ropa de otras temporadas o prendas con taras. Si caes en la trampa solo conseguirás un vestidor repleto de vestidos feos, baratujos y con la angustiosa sensación de que nunca tienes nada que ponerte.

No me toques los fogones

¿Quien cocina  en las casas? Las mujeres. ¿quién cose en las casas? Las mujeres. ¿Quien manda en las casas? (en las casas de bien, por supuesto) Las mujeres. Entonces ¿porque las grandes maisons de costura, las estrellas Michelin y los altos cargos están mayoritariamente, absurdamente, obscenamente, en manos de los hombres?

Valentino, Lagerfeld, Cavalli, Dolce y Gabanna, Armani y un larguísimo etcétera de nombres masculinos dominan desde siempre el mundo de la moda. Salvo honrosísimas excepciones como  Chanel o Prada las grandes maisons de la moda siempre han sido, promovidas, dirigidas y rentabilizadas por hombres. Eso sí, a cortar patrones, las mujeres. A teñir telas, las mujeres. Atadas a la máquina de coser, las mujeres. A matarse de hambre para encajar en los cánones, las mujeres. La industria de la moda esclaviza y mima a la mujer a partes iguales, pero todo orquestado en su mayoría por hombres.

Pero la industria de la moda está cambiando. Poco a poco pero se está abriendo una brecha por la que las mujeres empiezan a sacar la cabeza. La generación de mujeres que se está abriendo paso son las números uno de Central Saint Martins o Parsons. Y van a tener razón los que dicen “No os preocupéis, las universidades están llenas de mujeres así que ya mandaréis” Perdona, a ver como te lo digo para que me entiendas. No estoy preocupada, estoy hasta los cojones de esperar. Quiero lo mismo que tu, pavo. No quiero limosnas.

El nuevo presidente ha pasado por alto el detalle de la paridad en su nuevo ejecutivo. La política de cuotas fue un gran avance para conseguir la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Solo fue el primer paso y ya comenzamos a desandar el camino.

Total, ahora hay temas más importantes por los que preocuparse como para dar cuerda  a un puñado de feministas (Ah no perdona, que hablamos de un tema que afecta a más de la mitad de la población). Que a estas alturas es más cool defender los derechos de un conejo para que no se prueben cremas hidratantes en él, que los de una mujer para que no le tiren ácido en la cara por enseñar las rodillas.

Breakfast at Tiffany’s

Vogue es de las pocas publicaciones que resiste el envite de la austeridad reinante. Ahora se lleva ser austero, se lleva reducir el déficit de los países, se llevan los recortes en sanidad y educación. El estilo Merkel se impone y aunque Bruni irradia derroche es lo que tiene ser “la mujer de” y no “de”, que no mandas una mierda.

A Vogue siempre se la ha considerado una publicación aspiracional cioè (¡unas nociones de italiano por favor!) una revista que enseña productos y formas de vida asequibles para muy pocos. Pese a todo a la gente le gusta comprarla y disfrutar imaginándose con un Eliee Saab en el festival de Venecia. Ya sabes si no puedes gastar 20mil euros en un Lanvin gástate 4,50 en la Vogue y al menos pasas la tarde entretenida.

Pero ahora le han salido duros competidores como el CuoreStylo. Revistas más asequibles que marcan tendencia a partir de prendas y tiendas low cost. Y si una panda de redactoras chonis son graciosísimas haciendo comentarios mordaces sobre las celebridades, no os podéis imaginar lo hilarantes que pueden llegar a ser sus consejos de moda.

Algo parecido nos está pasando en política. Antes eran comunes las figuras políticas aspiracionales. Hombres y mujeres que te deslumbraban con su oratoria, con su brillantez, cuyo intelecto y razonamientos creías inalcanzables para un simple ciudadano de a pié. Escucharles era algo así como ver un una tiara de brillantes en el escaparate de Barcena.

Ahora parece que la cultura Pandora (me hago una pulsera horrenda por 4 duros) es la tónica imperante en nuestros cuadros políticos. Uno que sabe un poco de economía (lo justo) lo junto con un joven, con una mujer, un inmigrante de color bonito lo engarzo todo y te hago una lista para el congreso.

Temo el día que el osito de Tous se siente al lado de Toni Cantó en el grupo mixto.